Publication:

Revista G - 2021-11-19

Data:

LIBRETA DE NOTAS

ANÁLISIS CAPITAL

LU I S A L FONSO CARRERA Líder de Yape

Imaginen que a uno de sus hijos le está yendo mal en el colegio, pero no se les informa a ustedes ni se les envían las libretas trimestrales o las notas de pruebas y exámenes sino hasta un mes antes de culminar el año escolar. Si su hijo no les comenta o cuenta que está con problemas académicos, ustedes solo se enterarán de sus malas notas a fin de año, en los días previos a los exámenes finales. Muy probablemente sea ya demasiado tarde y tenga que repetir el año. De haberlo sabido antes, lo hubieran podido motivar para que estudie más, explicarle las tareas, buscarle clases particulares, etcétera. Uno de los principales retos que enfrentan los bancos es el de identificar oportunamente cuando una empresa empieza a tener problemas económicos. Ante esta situación, las instituciones financieras se encuentran en la disyuntiva de mantener, o incluso incrementar, el apoyo financiero a la empresa, extendiendo los plazos de repago, incrementando las líneas de capital de trabajo, refinanciando la deuda, entre otras posibles medidas que le permitan a la compañía capear el temporal o, más bien, reducir la exposición y las líneas disponibles, a fin de mitigar las potenciales pérdidas. Como en el caso del hijo con malas notas, la clave en este caso es tomar conocimiento de los problemas de una empresa tan pronto como sea posible, cuando aún se le pueda ayudar. Sin embargo, hasta no hace mucho tiempo los bancos analizaban la situación financiera de cada empresa una vez al año, con información histórica y contable de sus balances y estados de pérdidas y ganancias con no menos de 90 o 180 días de antigüedad. En tal sentido, dependían de que el CEO o el CFO de la empresa les comentara sobre la situación, o de que el funcionario de negocios lo percibiese en una visita o llamada, o por el reclamo de algún proveedor debido a un retraso en los pagos. No se contaba con data ni con información adecuada y oportuna para identificar rápidamente el deterioro. Cuando los bancos tomaban conocimiento, generalmente era ya bastante tarde. Hoy en día la capacidad de las entidades bancarias para identificar de forma rápida un deterioro y evaluar la viabilidad y el riesgo de quiebra de las empresas es muchísimo mejor que en el pasado. Gracias a la disponibilidad y al análisis de la data transaccional, así como de los montos y de la oportunidad de pagos a proveedores, del consumo de energía, del pago de haberes, de las transferencias recibidas por las ventas, etc., es posible tener información de manera inmediata y granular. Incluso, los modelos de análisis y herramientas predictivas les permiten anticipar cuando una empresa enfrentará problemas económicos en el futuro inmediato. Recordemos que los bancos tienen como principal mandato el proteger los depósitos y ahorros que el público y las instituciones les han confiado. Si la decisión es apoyar a la compañía en problemas, se reduce el riesgo de insolvencia de esta, aunque, a la vez, se incrementa la potencial pérdida del banco en caso de que efectivamente quiebre la empresa. Si, más bien, el banco toma la decisión de reducir su exposición, disminuirán las pérdidas potenciales ante un evento de quiebra, pero a costa de aumentar la posibilidad de ocurrencia de este evento. Como en el caso del alumno con malas notas, anticiparse y actuar rápidamente es indispensable para evitar que las empresas pierdan algo más que el año escolar.

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