Publication:

Revista G - 2021-11-19

Data:

SIN LIDERAZGO NI INSTITUCIONALIDAD

PALABRA DE GESTIÓN

JULIO LIRA Director periodístico

En 12 días iniciará el último mes del año, y para entonces ya el Congreso tiene que haber debatido y aprobado el Presupuesto Público 2022; mientras, ya comenzó la discusión sobre las facultades legislativas en materia tributaria solicitadas por el Ejecutivo al Parlamento. Ambos proyectos marcarán en parte los acontecimientos del próximo año. Pero, más allá de ambas iniciativas, las preocupaciones se mantienen por la falta de liderazgo del presidente Pedro Castillo, así como de quien ocupa la Presidencia del Consejo de Ministros, a lo que se suma la agenda particular que cada integrante del Gabinete maneja. Pero el problema de liderazgo no solo es atribuible al Ejecutivo. También las actuales agrupaciones políticas representadas en la plaza Bolívar carecen de esta virtud, lo que, como ya se sabe, obedece a que son movimientos caudillistas, mas no partidos políticos. Por lo general, los congresistas muestran indignación ante los errores del Ejecutivo, pero solo llegan hasta ahí. A lo anterior se añade la falta de instituciones sólidas y que busquen ser incluyentes. Esta situación se agrava con el actual Gobierno, pues las pocas islas de eficiencia en el Estado han disminuido y más bien la administración pública está siendo ocupada no solo por inexpertos, sino también por funcionarios con acusaciones que van desde violencia familiar hasta investigaciones fiscales, a la par de un desconocimiento del organismo que ingresaron a dirigir. Además de la demolición de algunas instituciones, están los procesos de contrarreforma, como en educación y en transportes. Asimismo, a la inexperiencia y al deterioro de la institucionalidad se acaban de sumar nuevas reglas para combatir la llamada “puerta giratoria” en el Estado, que, si bien es necesario regular, en algunos casos las propuestas planteadas por el Ejecutivo pueden significar que el remedio resulte peor que la enfermedad. Además, en la actual administración se han dejado de lado varios objetivos de políticas públicas, como “el incremento de la productividad”, y más bien se prefieren esquemas de bonos que, como ya sabemos, no resultan sostenibles en el tiempo. Es saludable que, pese a los problemas que se han agudizado a partir del 28 de julio con el gobierno de Pedro Castillo, el rebote de la economía haya alcanzado niveles prepandemia. Sin embargo, cabe preguntarse qué medidas están en camino para que dicha recuperación sea sostenible. Se puede decir que pocas acciones se han tomado, aunque sobran los anuncios semanales de medidas que terminan teniendo un efecto boomerang contra el Gobierno y que alientan la incertidumbre. La tarea de un mayor liderazgo corresponde principalmente al presidente Pedro Castillo, pero también al Ministerio de Economía y Finanzas en la agenda de reformas y transformación. En la actual administración pareciera que cada ministerio tiene su plan propio y, por lo tanto, ni siquiera los objetivos del Gobierno quedan exentos de contradicciones. Cabe, entonces, preguntarse por la sostenibilidad del Gobierno, y desde ya se puede vislumbrar que, si no hay un cambio de rumbo claro, lo sucedido en los primeros 100 días con Pedro Castillo será parte de la cotidianidad. La pregunta es esta: ¿alguien del Gobierno asumirá una actitud autocrítica, o dejará que la falta de liderazgo y el deterioro de la institucionalidad se conviertan en una tendencia hasta el 2026?

Images:

© PressReader. All rights reserved.