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Revista G - 2021-07-16

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En el mercado

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CARLOS ROJAS Socio fundador de CAPIA

Carlos Rojas Si el nuevo Gobierno quiere tener viabilidad y no terminar sumergiendo el país en más caos y perder otros cinco años, lo primero que tiene que hacer es recuperar la confianza perdida en estos meses. La confianza no es algo que se pueda comprar; es algo muy difícil de ganar y muy fácil de perder. Sin confianza no llegarán nuevos inversionistas serios que quieran invertir miles de millones y crear miles de puestos de trabajo, respetando a las personas y al medio ambiente. En cambio, empiezan a aterrizar inversionistas “lumpen”, a quienes no les importa el medio ambiente, que tratan a las personas como esclavos, que viven en estados corruptos y donde las libertades desaparecen. Eso ahuyenta a los inversionistas actuales y trae más corrupción, con lo que empieza un círculo vicioso que es muy difícil de parar. Solo basta mirar en lo que se convirtió Venezuela, y el camino que siguen Bolivia y Argentina. Entonces, ¿cómo generar confianza? Lo primero es tener reglas claras, predecibles y que se mantengan por periodos muy largos. Estados Unidos tiene una Constitución que le ha durado 234 años, y eso genera confianza, estabilidad y predictibilidad. Uno sabe cuáles son las reglas del juego y que no te las van a cambiar sin respetar los contratos firmados. Es por eso que es el país donde la mayor cantidad de inversionistas de todo el mundo quiere invertir. Y los inversionistas que llegan arriesgando su capital atraen a otros inversionistas, lo que origina un círculo virtuoso donde todos quieren participar. Las empresas quieren listar en bolsa para poner en valor su empresa, masificar su accionariado y crecer a tasas más altas, generando un mercado vigoroso donde se financian empresas chicas, medianas y grandes, con todo tipo de riesgo y en casi todas las industrias. Esto no pasaría nunca si es que hay una amenaza de expropiación, por más chica y alejada que sea. Matas todo. En Estados Unidos, durante los primeros seis meses del año se han realizado más de 185 listados de empresas en sus bolsas, que han recaudado más de US$ 94.000 millones en capital fresco. Nosotros hace ocho años que no tenemos ni una nueva empresa listándose en la Bolsa de Valores de Lima que levante capital para crecer. El problema no es de hoy, ya viene de mucho atrás, y hay que reformar estructuralmente el mercado peruano para que funcione. Claramente, lo que se ha hecho no ha funcionado. La mentalidad antigua, burocrática y poco moderna que ha terminado beneficiando a unos pocos y no a la mayoría, como debe ser, deja mucho que decir y genera cuestionamientos. Mientras los inversionistas peruanos puedan invertir su capital en casi todo el mundo sin tener ningún incentivo adicional para invertir en el mercado peruano, es muy poco probable que, por “chorreo”, el mercado de capitales peruano, como herramienta para financiar empresas locales, funcione. Y menos si no se recupera y se crea más confianza. Ojalá que el nuevo Gobierno vea como una oportunidad real de cambio una reforma de raíz del mercado de capitales (hoy casi inexistente) y que lo convierta en el motor de crecimiento del país, que compita con la banca tradicional y que nos pueda dar liquidez en momentos de estrés y financiamiento real y oportuno.

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