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Revista G - 2021-07-16

Data:

CLS Perú

CONTENIDO

Por Rafael Rojas Tupayachi

La CEO de CLS Perú revela que su empresa no solo realiza el seguimiento de las embarcaciones pesqueras, sino que ahora reforzará su tecnología para la minería, la flota terrestre y la telecomunicación satelital. Pocos saben que desde Francia llegó al Perú, en los años 90, el primer sistema de control satelital para embarcaciones pesqueras cuando el sector operaba en medio del caos con 1.200 embarcaciones. La gerente general de CLS en el país revela qué otros sectores ya están usando su tecnología; además, comparte lo que plantearán para los proyectos de gobierno a gobierno. Entre los años 1991 y 1993, en el país había una flota extranjera operando en aguas peruanas y el Gobierno le pedía reportar posiciones, sin encontrar un sistema adecuado para cuidar los recursos marinos. “En ese momento, nuestra empresa brindaba herramientas de posicionamiento para el seguimiento de animales y otras actividades; entre ellas, tenía un equipo que reportaba posición, lo que coincidió con que el Perú estaba buscando un proveedor para realizar el seguimiento a la flota extranjera que estaba pescando en su territorio”, describe María José Boluarte, CEO de CLS Perú. La persona que hizo el contacto con el Gobierno de ese entonces fue Christophe Vassal, actual presidente del Grupo CLS de Francia. Eran los tiempos de las reformas estructurales de la economía peruana, entre las que se publicó la Ley General de Pesca, que ordenaría las conocidas y caóticas “carreras olímpicas”, la práctica común de pescar en esos años, en que extraía los recursos el barco que llegaba primero sin tomar en cuenta la preservación de las especies marinas. En 1998 es que se cierra un contrato con el Ministerio de Pesquería (ahora Produce) para el seguimiento de toda la flota nacional, y CLS fue la única empresa en todo el mundo que podía proveer un servicio de estas características, en que el Estado regula y los contratos son firmados por la compañía francesa y los privados, como se hace hasta ahora. La autoridad revisa que una embarcación pesquera pueda zarpar, y la nave, por su parte, debe contar con todas las herramientas que hagan posible el monitoreo en cuanto a dónde se está pescando, y que se respete la veda, es decir, una pesca totalmente legal en transparencia de la data. Dado el contexto del sector en esa época, ¿hubo resistencia de parte de los privados por tener que soportar un riguroso seguimiento de sus actividades pesqueras? Al principio hubo mucha resistencia en general; de hecho, se dieron situaciones como, por ejemplo, que la tripulación desconectaba los equipos y luego ingresaban a las zonas prohibidas para la pesca. Muchos detalles que no podrían suceder ahora, porque los sistemas se han ido sofisticando. Con el paso de los años hubo un cambio de conciencia de parte de las propias empresas frente a sus clientes extranjeros sobre las garantías de sostenibilidad y se ha generado un compromiso frente al recurso, pero en ese momento no se tenía esa visión. ¿Cómo era la empresa pesquera promedio en los años 90? Estamos hablando, en ese tiempo, de empresas familiares, y en la pesca de anchoveta no había flotas extranjeras. Empezamos con 1.200 embarcaciones, mucho antes de las reducciones de flotas que se dieron después por las eficiencias y por la reducción de cuotas. Hoy ya no hay tanto barco —su cantidad ha disminuido en 30%—, pero las flotas son más eficientes; ahora también los barcos están en mejores condiciones que en ese momento. Antes, hasta inicios del 2001, se daba una “pesca olímpica”; es decir, apenas se iniciaba la temporada, todas las embarcaciones competían en una carrera por pescar, todos los precios se disparaban, lo que era un desorden. Con los años se ha ordenado en costos y operaciones. ¿Llegó entonces a adaptarse el Estado peruano en su calidad de supervisor vía monitoreo de toda la flota pesquera? El proceso de aprendizaje del Estado peruano fue interesante, considerando que el Perú se convirtió en uno de los pocos países en el mundo con un centro de monitoreo, que no solo era equiparlo, sino que ellos tenían un centro de control para recibir la información y controlar la flota, con mejoras que se dieron en el transcurso de los años. Nuestra empresa estaba operando en algunos lugares de Asia, además de Francia, considerando las unidades que tenemos en la casa matriz, que son herramientas sostenibles para la gestión pesquera como tal. Tenemos la parte de medio ambiente, que incluye seguimiento de animales y seguridad marítima; luego una unidad de energía y minas, que aquí en el Perú la estamos fortaleciendo este año; y la parte de gestión de flota en tierra. En territorio peruano había necesidad de hacer el seguimiento a una flota enorme, dado que era reconocido por tener la mejor pesquería en el mundo, nadie extrae tanto recurso de una sola especie. Entonces, había una responsabilidad del país por empezar a gestionar, por lo que se inicia el equipamiento en grande a la flota. ¿Cómo han evolucionado los equipos? Dado que siempre se da la posibilidad de que existan trampas (desconexiones, batería, etc.), como se da en todos lados, la experiencia en otros países de CLS (ver infografía) nos ha permitido elaborar equipos cada vez más inteligentes. La cantidad de información que envía el equipo es altísima para ser procesada en tierra. La resistencia que hubo en un principio fue variando hacia una relación seria por nuestro trabajo y por la regulación estricta del ministerio. Los sistema de cumplimiento interno, los ISO, han hecho que la empresa se mantenga más fuerte, con una buena relación tanto con el Estado como con los privados. En este periodo, hasta el 2009, hubo conversaciones para explicar y educar sobre lo que hacemos, sobre la importancia de los equipos. ¿Cuál fue la experiencia del Estado peruano de esos años versus lo que conocemos hoy en su faceta de regulador del mercado? A pesar de que el Estado en ese tiempo tenía una estructura distinta, tomó la buena decisión de ordenar el sector, de cuestionar cómo se estaban haciendo las cosas hasta ese momento, en que prácticamente estaba en función de “carreras olímpicas”. El Estado toma la decisión de poner la información sobre la mesa, y esa era la disposición para toda la flota nacional. El imponer estas medidas fue importante, el socializarlas con la industria fue otra decisión importante y se fue avanzando conforme fueron pasando los años. El gran cambio en el sector vino cuando se dio el tema de cuotas, al margen de que puedas estar de acuerdo o no con cómo se dio la cuota, aunque entiendo que, al final, todos estaban de acuerdo. Este fue un gran cambio que ordenó por completo a la pesquería: ya no se darían las “carreras olímpicas”. A partir de ese momento, se daba que “esta es la cuota como empresa, lo que he acumulado como empresa entre mi capacidad de flota y mi histórico de pesca”, incluso más ordenado. Las cuotas se dieron en el segundo gobierno de Alan García; antes, en el gobierno de Toledo, se concretó la formalización de la flota vikinga, en el norte del país, por lo que se incrementó la flota total. Lo concreto es que todos estos cambios hicieron que se transparente la información de los barcos. ¿Cuál es la posición que le tocó asumir cuando ingresa a CLS en el 2009? Ingresé a la empresa en el 2009 al área comercial. Venía de haber visto la parte oceanográfica en mi formación académica (ver recuadro), por lo que en esa oportunidad la empresa tenía soluciones de información oceanográfica para detectar zonas de interés pesqueras y necesitaban que alguien vea la parte técnico-comercial, y así entré. Ingresé para ver Perú y al poco tiempo me pidieron que me encargue de la región para el tema de la pesquería del atún, que es mucho más demandante porque la pesca es mucho más lejos y los barcos son más grandes. Además de este país, veía Ecuador, Panamá, México, Centroamérica en general. En ese momento, el Perú aún no tenía barcos atuneros. Empiezo a ver la parte comercial de estas soluciones y cada vez tenía más presencia en la empresa; a mí me gustaba mucho el giro de la firma, porque pocas veces he visto una que brinde el aspecto científico para dar herramientas para una operación de una empresa real. Muchas veces, la parte científica se queda en análisis y en los estudios, y nunca llega a aterrizar en una solución puntual, viable para brindar herramientas de gestión a una empresa, por eso me gustó mucho. Estuve en CLS, en una primera etapa, desde el 2009 hasta inicios del 2013, y pude entender la problemática de los clientes, más allá de lo que ofrecemos en la compañía; pude conocer cuáles son sus puntos de dolor. ¿En qué momento comienza su labor de gerente general allí? Cuando estaba terminando un MBA en Madrid, en el periodo del 2013 al 2014, estudios que tomé para complementar mi carrera, me llama el presidente de la compañía para asumir la gerencia general, dado que el ejecutivo francés que estaba en esa posición se iba a retirar. Al empezar mi función de gerente general de la empresa, lo primero fue ver mi equipo; debía encontrar un ejecutivo que tenga el perfil de gerente técnico para que trabaje a mi lado. Lo hicimos así, con la ayuda del gerente general saliente, Gerard Sirech, antes de que dejara la firma. Fue así que contratamos a Manuel Benites, con quien trabajamos juntos hasta la fecha. La idea es que él cumpliese, además del perfil técnico, con ciertas habilidades soft que se requerían para los objetivos que nos habíamos fijado para la compañía, y fue así. Es de ese modo que empezamos a cambiar el perfil de los colaboradores por personas más jóvenes; un perfil más dinámico fue el primer gran reto, y luego formamos los pilares administrativos más relevantes. Con ellos hemos incorporado procedimientos y parámetros de seguridad de la calidad, así como con seguridad de la información. Ahora tenemos el certificado antisoborno, que es clave para demostrarle al Estado que nosotros contamos con un proceso interno que es seguro en términos de transparencia, y que está totalmente mitigado el tema de riesgos de sobornos en la organización. En lo que es el monitoreo de la pesca de anchoveta, ¿cuántas embarcaciones forman parte de este control? Tenemos alrededor de 700 o 750 embarcaciones industriales; también se incluyen barcos que pescan anguila, merluza, que son pocos. Por otro lado, dentro del desarrollo de mi equipo tuvimos una experiencia vinculada a que en el ministerio se empezaron a realizar vedas de pequeñas áreas por pocos días, porque encontraron pesca chica y querían cerrar para evitar que se siga dando. Al conversar con nuestros clientes sobre estas zonas, que eran cambiadas muy seguido, desarrollamos una solución muy puntual, a la que llamamos Sistema de Alerta Temprana. Lo que se hacía era poner una pantalla y los operadores se encargaban de hacer las tomas a los equipos instalados y las mandaban a la zona. Se ponía un buffer de 2 km por 2 km para alertar; de esa manera, ponían un letrero si es que estaban en una zona restringida. ¿Cómo define la trazabilidad en la pesca? Es un concepto que ha ido creciendo mucho con el paso de los años, y al mismo tiempo la tecnología ha sido el limitante de la trazabilidad en la pesca por muchos años, porque antes era impensable que una embarcación como las de altura pudiera poner un equipo, por un tema de costo, por un tema de realidad, etc. Entonces, la trazabilidad lleva desde la descarga hasta la planta; se vuelve más difícil, como con los marisqueros. Tenemos equipos que, a manera de costos viables para la pesca artesanal de altura, se han incorporado porque hemos empezado en el muelle, en la descarga. Ahora hay un último tramo de la trazabilidad hasta el supermercado; se está buscando eso: desde la zona de extracción hasta el restaurante o el supermercado. Hay diversas empresas en el Perú que están trabajando el tema de trazabilidad, que tiene que ver con el origen del pescado y con todas las partes del proceso utilizando como herramienta el blockchain. De toda la gestión financiera del trabajo que realiza CLS, ¿qué actividad es la que absorbe más recursos para la empresa? El área más fuerte que tenemos, sobre todo por el servicio que brindamos, es el Área Técnica. Al final, todo el resto de áreas lo que hacen es soportar esa operación, pero, si no existiese el Área Técnica, tendríamos dificultades. Esa área está dividida en tres partes: el Área de Servicio Técnico, asociada a la operación; la de Operaciones, que trabaja 24/7 y recoge las llamadas de los usuarios sobre algún inconveniente; y, finalmente, tenemos a I+D, que ha creado las soluciones para las embarcaciones de altura, entre otros aspectos. A raíz de la pandemia, ¿ hubo algún impacto en las operaciones de la empresa? En el área de pesca se ha comportado igual, porque hubo un año de extracción, un año bueno, salvo los efectos que tuvo en la pesca artesanal. En la parte de gestión de flota terrestre, nosotros trabajamos con la selva para el seguimiento de barcazas con combustible, que de por sí es una búsqueda compleja por el tema de que está supeditada al precio del combustible y también a las subidas y bajadas de los ríos. El año pasado hubo problemas sociales en las zonas, por ello hemos tenido varias bajas en la selva. En la industria, en el sector de transporte de personas trabajábamos con varios buses y su retorno ha sido muy paulatino. Luego, trabajamos con subcontratistas de proyectos más grandes, y, en su momento, también la minería salió muy afectada. Entonces, todo esto ha sido un acumulado que nos ha afectado poco, porque tenemos una parte que es regulatoria. ¿Cuál es el avance que han hecho con clientes en el sector minero? En minería hemos incrementado los clientes en el país; además, tenemos un proyecto grande a nivel mundial con Glencore, que posee operaciones en el Perú. Ellos quieren hacer una mejor gestión de sus áreas. Esta actividad nos ha permitido establecernos con mayor fuerza en este sector. Estamos trabajando con otros proyectos sobre el tema de superficies. Entre nuestros clientes figuran Antamina, Yanacocha y Las Bambas. Aplicamos la interferometría radar de apertura sintética, que es una técnica radar satelital utilizada en geodesia (mide la forma de la superficie) y en teledetección. En el Perú se emplea tanto para soluciones de movimiento de grandes extensiones de terreno con precisión milimétrica como para proyectos de gran infraestructura, como la minería. ¿Qué participación tienen los sectores de pesca y minería en la facturación de CLS? Pesca representa el 65% de la facturación total de la empresa, mientras que minería está entre 10% y 12%, y creemos que puede abarcar mucho más. El mayor crecimiento que tenemos actualmente es en la parte de comunicaciones satelitales; tanto internet como telefonía y telemetría han crecido 300%, para flota pesquera y para la parte terrestre. Por efecto de la comunicación satelital, la facturación total de la empresa podría crecer entre 5% y 7%. Trabajamos también Dicapi, de la Marina de Guerra, dándoles información satelital para tener control de la zona aledaña al Perú y, además, para las búsquedas o rescates, y en otro tipo de sistemas que complementan esta actividad. Dicapi tiene el 15% de la facturación, y el último tramo lo tiene la gestión de flota no marina para la gestión de empresas mineras en cuanto al seguimiento de vehículos por la parte de seguridad. En logística, debemos hacer mucho control de los pedidos de última milla. Este año vamos a brindar herramientas para la plataforma de gestión y orden de pedido. Lo mismo en el caso del recojo de basura en los distritos; podemos ayudarlos con los controles satelitales de dónde recoger y dejar la basura. Para este año, pensamos crecer en 15% respecto a lo facturado en el 2020, siendo el ticket promedio mensual de las embarcaciones artesanales de S/ 120, y el de las empresas grandes, de S/ 500. ¿Es posible que la apuesta por otros sectores pueda generar ingresos más significativos para CLS? La empresa en sí se viene preparando mucho, a nivel matriz, desde hace unos ocho años, para sacar proyectos de gobierno a gobierno y que esto se traslade a las filiales. Este año es clave el impulso que está teniendo la comunicación satelital, tanto en la parte de internet como en la de telefonía, porque vamos viendo cada vez más la necesidad de contar con teléfonos satelitales en todos los sectores. Principalmente, estamos enfocados en los proyectos de internet satelital porque son proyectos de alta demanda. El proyecto de alerta temprana y la parte de gestión de vehículos en tierra a nivel corporativo, desde las soluciones de la gestión automatizada de las flotas de grandes empresas de infraestructura y minería, y que requieren de monitoreo para controlar su flota. Este último proyecto lo queremos impulsar hacia fin de año, y reforzarlo para el 2022. ¿Qué tipo de talento requiere su empresa? Hay una combinación de necesidades y de perfiles, sin duda el perfil técnico me parece muy necesario, pero se requiere también entender el aspecto pesquero para hacer propuestas a todas las partes. Es muy importante tener ese análisis, esa mentalidad de entender tu industria, tus problemas, para proponer y para acompañar a los clientes. Entonces, los perfiles que reclutamos es gente que puede escuchar, comprender dónde está el cliente, para poder hacer que las soluciones te acompañen, sobre todo en la parte comercial. ¿Tienen políticas de equidad de género en su organización? En la matriz, ellos tienen la política de incorporar al mejor talento que vean. En ese sentido, siempre hemos tenido directoras mujeres. Al día de hoy, 50/50 en cuanto a la cantidad de hombres y mujeres en la sede en Francia. A nivel internacional, somos dos CEO mujeres, pero lo que aplicamos en general es que la persona esté capacitada, independientemente de que sea mujer u hombre, para determinado puesto; estamos en contra de cualquier tipo de cuota de género. En resumen, el mejor talento es el que entra a la compañía. ¿Cuál es su visión de CLS Perú en cinco años? La veo bastante más consolidada en cuanto a la estructura, porque hay proyectos bastante ambiciosos que vienen. La consolidación de la parte terrestre es algo inminente; por otro lado, veo que estaremos más relacionados con la parte del Estado vía proyectos de gobierno a gobierno, sobre la base de las soluciones que nosotros tenemos a nivel internacional en proyectos de desarrollo de tecnologías para el área pesquera, el área medioambiental, el tema de manejo de residuos, que ayudan a la mejor gestión, por ejemplo, en temas portuarios. La parte de pesca seguirá su camino, así como los otros pilares de crecimiento, que son ambiciosos, como son seguridad marítima, minas y la flota terrestre.

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