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Revista G - 2021-05-21

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PUNTO DE INFLEXIÓN

EN EL MERCADO

CARLOS ROJAS Socio fundador de CAPIA

En tres semanas vamos a definir el futuro del Perú. Estamos en un “punto de inflexión” en el que tenemos que decidir qué modelo de desarrollo queremos seguir, una decisión que afectará los próximos 15 o 20 años. Y, como regalo de “luna de miel” para el que gane las elecciones, “gratis” tres impulsos poderosos que le acompañarán los primeros doce (o más) meses de gobierno. El primer impulso es el precio del cobre, que está tan alto como en el 2011 y que fue lo que nos llevó a altísimas tasas de crecimiento. Creo que podría seguir alto por varios años más, debido al cambio global hacia autos eléctricos (que se fabrican con mucho más cobre) y por la agresiva inversión global en infraestructura pospandemia. El segundo es el regreso a la normalidad. La compra de 60 millones de vacunas por el presidente Sagasti hace prever que toda la población adulta estaría vacunada este 2021, lo cual marca el regreso a una normalidad que es la mejor noticia de los últimos años. Los sectores de educación, servicios y turismo, que emplean millones, empezarían su regreso del exilio. Y los niños volverán a las escuelas a aprender y socializar (como pasa en todo el mundo) después de perder un año y medio completo. El tercero son el retiro de la CTS y el potencial nuevo retiro de la AFP. Ambos salen del bolsillo de los trabajadores formales y podrían llegar a representar entre 5% y 6% del PBI este 2021. Una buena parte se irá a gasto y consumo, en vez de conformar tu pensión en el futuro. Si se aprovechan estos vientos poderosos constructivamente, se puede generar un crecimiento superior a 6% por varios años, y con eso bienestar generalizado, millones de empleos, reducción de pobreza y un acorte significativo en las brechas. Por otro lado, si se malusan, se regalará plata a diestra y siniestra, para lograr una nueva Constitución que cambiará el rumbo del país para mal. En el caso de que este 6 de junio gane Pedro Castillo, no tengo duda de que tendremos un muy mal gobierno y de que, en cinco años, estaremos peor que ahora, con un país a la deriva y con menos libertades. Si gana Keiko Fujimori, hay dos caminos. Ambos tendrán a una izquierda que desde el primer día tratará de “tumbarse” al Gobierno. En el primer camino se hacen los cambios radicales necesarios para que el progreso llegue hasta el último rincón del Perú. Se reemplaza el chip “proempresa” por uno “promercado”. Se genera mucha competencia, innovación y tecnología, y se castiga ejemplarmente el abuso y la corrupción. Los empresarios invierten TODO lo que pueden y logran crear millones de puestos de trabajo priorizando el desarrollo del país sobre utilidades. Lo que se pensaba hacer en quince años, se tiene que conseguir en cinco. Y está el otro escenario, en el que no se hacen los cambios estructurales, no se regula bien ni se castiga. Un escenario en el que el empresariado tiene miedo, no invierte fuerte y espera el momento para vender su empresa en estos cinco años. Eso nos lleva a un destino terrible. Uno de los científicos peruanos más importantes de este siglo manifiesta que la ciencia solo florece en libertad, que los sistemas totalitarios comunistas no han triunfado en ninguno de sus experimentos, y que, por el contrario, solo han dejado miseria y retraso. “Los regímenes totalitarios nos quitan todas las libertades, de progreso, creación e innovación técnica y científica, que ahora necesitamos más que nunca” (LFDA). Si queremos que el Perú florezca, pensemos que solo lo podrá hacer en un entorno de paz, democracia y libertad. Y hay que lucharla. No podemos dejar que otros se encarguen. Ya vimos lo que pasa.

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