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Revista G - 2021-04-16

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JUNTAS EN MODO REMOTO

INVERSIÓN INTELIGENTE

ALDO FERRINI Gerente general de AFP Integra

Marzo es el mes de las juntas generales de accionistas ( JGA). Todos los años, las empresas presentan a los accionistas un balance del año previo, se propone o no la distribución de dividendos y se nombran nuevos directores, entre otras cosas. La JGA debería ser la reunión más importante del año, sobre todo para empresas de accionariado difundido, sean públicas o privadas. Por las posiciones que tienen los fondos que administra AFP Integra para sus afiliados, he tenido la oportunidad de participar en decenas de JGA de distintas compañías entre los últimos 10 o 15 años. En estos años fui testigo de la evolución de estas reuniones. Pasaron de ser meros encuentros semiinformativos (la mayoría de las empresas ni siquiera hacía un balance de la gestión), donde se leía desde la carta del presidente hasta la memoria completa y se procedía a la votación de los temas de agenda esperando aprobaciones por unanimidad, a convertirse en reuniones más productivas, por momentos intensas, donde el accionista minoritario ganó espacio año tras año e hizo escuchar su voz. La curva de aprendizaje tanto de los accionistas controladores y la gerencia como de los accionistas minoritarios tomó algo de tiempo, pero terminó por abrir paso a juntas productivas en que —no en todas, pero sí en la mayoría— el intercambio de ideas y opiniones fue, en mi opinión, beneficioso para la empresa y todos sus accionistas. Sin embargo, en el 2021 esta evolución se ha visto truncada y en algunos casos el proceso involucionó. Y no se debe a un cambio de estrategia o a secretismo por parte de las empresas, sino a la necesidad de realizar la JGA de manera remota a través de plataformas virtuales. Si bien la información puesta a disposición de los accionistas ha sido suficiente, la interacción en las propias reuniones fue en general bastante pobre. Y acá la responsabilidad recae más, humilde opinión, en los accionistas minoritarios, quienes son los llamados a cuestionar y a aprovechar la reunión para aclarar dudas. No obstante, habiendo participado en alguna de estas, reconozco que no era sencillo hacer estas reuniones más activas, interesantes y productivas. Se puso demasiado énfasis en emitir correctamente el voto en cada tema de agenda y se dejó de lado la discusión. En el lado positivo, el formato virtual permitió que más accionistas, locales e internacionales, puedan participar en tiempo real dando, con sus votos, mayor validez a los acuerdos tomados o rechazados. Todo parece indicar que las JGA del 2022 volverán a ser presenciales, pero creo que sería muy potente que las empresas habiliten un sistema mixto para fomentar la presencia de la mayor cantidad de accionistas. Y, para que funcionen, tendrían también que pensar de qué manera se estimula la participación activa de estos, y así enriquecer el debate y la conversación. Es muy importante también, indispensable, que los accionistas minoritarios hagamos nuestra tarea y volvamos a hacer de la Junta General de Accionistas la reunión más importante del año.

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