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Revista G - 2021-04-16

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TIPO DE CAMBIO Y BOLSA

INNOVACIÓN FINANCIERA

MELVIN ESCUDERO CEO El Dorado Asset Management SAF y pdte. del Consejo ALC de CFA Institute

La vida pospandemia COVID-19 es dura, incierta y volátil para la gran mayoría de agentes económicos en nuestro país y el mundo, incluyendo familias, empresas y Estados. El proceso electoral que estamos atravesando adiciona otros temores respecto a la enorme fragilidad estructural que evidencia la política sin institucionalidad en nuestro país. Los resultados son cruciales, porque de las políticas y medidas que adopten los nuevos presidente y Congreso dependerá, finalmente, si nuestro país se encamina a ser desarrollado, se queda en estado intermedio o empeora. Desde la perspectiva económica, la situación es retadora y se necesita de un gran impulso público y privado para lograr crecimiento sostenido: pasar de lo lento a lo bueno y luego a lo excepcional. El punto de partida genera grandes complejidades: el PBI en el 2020 se cayó 11,1%, el desempleo y la pobreza se multiplicaron y millones de personas pasaron a engrosar las filas de la informalidad. Durante el primer trimestre de este año, la cuarentena de febrero volvió a golpear el crecimiento y es posible que, con la llegada del invierno, se impongan otras restricciones que incidirán en cómo recuperaremos el crecimiento. No obstante, hay luz al final del túnel, y todas las estimaciones de crecimiento de las entidades multilaterales y de bancos de inversión apuntan a cifras que nos pondrán de ser la peor economía de la región en el 2020 a convertirnos en la mejor de América Latina en el 2021, con estimados que van de 7% a 11% de crecimiento anual. Es decir, tendremos un segundo semestre de fuerte crecimiento, especialmente si el Gobierno y el Congreso entrantes generan la confianza y credibilidad necesarias. En este contexto, las variables económicas que muestran las expectativas de los mercados son el tipo de cambio (TC) y la Bolsa de Valores (BVL). En las últimas semanas hemos registrado un tipo de cambio excepcionalmente volátil, característica recurrente de nuestros procesos electorales. Se ha observado un miedo extremo ante alternativas que se perciben antisistema. Luego de llegar a un pico histórico de S/ 3,75-S/ 3,77 el dólar ha retrocedido recientemente a nivel de S/ 3,63, lo que refleja la reciente recomposición de las encuestas electorales. Sin embargo, no solo es el factor local. En el mundo, la subida de las tasas de interés en los bonos de diez años de niveles de 0,7% a niveles de 1,6-1,7% este año llevó al fortalecimiento del dólar a escala global. No obstante, se prevé que esos niveles de tasas se estabilicen. Por ello, si las autoridades electas no son antisistema, la economía subiría fuerte el segundo semestre. En ese escenario, se espera que el TC retroceda incluso a niveles de S/ 3,5 o alrededor. Asimismo, el otro termómetro de las expectativas y del pesimismo y el optimismo es la BVL. Por ejemplo, en el 2016, cuando se confirmó el resultado electoral no antisistema, la bolsa subió 58,5%, y fue la segunda más rentable del mundo. En las últimas semanas, la BVL ha retrocedido por la preocupación de los inversionistas, borrando las ganancias. Luego de un 2020 que cerró sin pérdidas ni beneficio, un rebote en la confianza de los agentes podría generar más de 20% de retorno en dólares, impulsado también por el sector minero (superciclo de los metales) y por los sectores procíclicos (mayor vacunación y mejores ingresos), como banca, construcción, infraestructura y consumo masivo. Como dice Warren Buffett: compra buenos activos cuando todos venden. Ese puede ser el caso en relación con las acciones de las 12 mejores empresas peruanas incluidas en el índice selecto invertible de la BVL, conocido como ETFPERUD.

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