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Energiminas - 2021-05-18

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LA MADRE DE LA MINERÍA ESTÁ RESFRIADA

Proexplo 2021

La exploración minera pasa por un mal momento en el país, producto de la pandemia, la contracción global de las inversiones, y los problemas internos de siempre en el país: burocracia y ausencia del Estado en las zonas más alejadas del país. Pero así y todo muchos capitales extranjeros -no en la cantidad que soñaríamos- lanzan unas monedas al aire para invertir millones en la búsqueda de prometedores yacimientos mineros. Para Miguel Cardozo, la exploración es “la madre de la industria minera” y sin ella el futuro de la actividad tiene fecha de caducidad. La explotación minera se mantiene viva y sana por los incansables sondajes de la superficie y el subsuelo, por el uso de satélites y modelamientos informáticos. Pero en el Perú hay un déficit en exploración minera. “Todos los grandes proyectos mineros en el país se han descubierto hace 15 años”, dijo Enrique Garay, presidente del XII Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2021), organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú. Anteriormente, a Energiminas, Garay explicó que la caída de los desembolsos en sondajes mineros en el país tienen causas conocidas. “Le doy un dato: para abrir Antamina se requirieron como 250 permisos en 1998, años después, en 2015, MMG tramitó 1,032 permisos para abrir Las Bambas. ¿Qué cambió entre 1998 y 2015? Hablamos de dos minas grandes, y en sus tiempos fueron las más importantes del Perú. Las Bambas se acercaba a los US$10,000 millones. Pues desde mi punto de vista, los problemas de los permisos, en lugar de atenuarse, han tomado protagonismo en la industria”, dijo este conocido empresario minero. “Los permisos son tan importantes ahora que las mismas mineras han creado gerencias de permisos”. Muchos de los proyectos actualmente en construcción, o que en el futuro serán construidos, fueron descubiertos hace mucho y ningún gobierno ha podido poner en marcha. Un ejemplo extensamente conocido en el círculo minero es Michiquillay, en Cajamarca, del que se habla desde el Gobierno de Fernando Belaúnde o más atrás. Quellaveco es otro. La Granja y Galeno también. Enrique Garay es un gran defensor de la exploración minera puesto que él mismo ha pertenecido a equipos que han descubierto importantes yacimientos y que con el tiempo, y con mucho dinero, convirtieron los recursos mineros en reservas porque los metales no valen nada bajo la tierra. La titular de la Presidencia del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez, durante la clausura proEXPLO 2021, enfatizó la tradición minera que tiene el Perú y su importancia en la economía peruana: “El Perú tiene una larga tradición minera con un gran potencial geológico por ser explorado y operaciones de nivel mundial. Además, la minería es uno de los grandes motores de nuestra economía pues representa alrededor del 60% de ingresos de divisas; y en los últimos 10 años esta actividad ha representado el 10% del PBI”. Pero sucede que en la actualidad, por los diferentes sucesos mundiales como la covid-19 y el aumento de la desigualdad en el mundo, esta madre está resfriada. A febrero de este año, la inversión minera en el rubro exploración, según el Ministerio de Energía y Minas, ascendió a US$ 20 millones, reflejando un aumento intermensual de 24.6% frente a enero pero una disminución de 16.9% en comparación al mismo mes de 2020 debido a la menor inyección de capital ejecutada por Compañía Minera Poderosa S.A. (-39.6%) y Compañía de Minas Buenaventura S.A.A. (-15.9%). En ese sentido, el resultado obtenido en adición al del mes anterior conllevó a que la inversión acumulada al primer bimestre del año sume US$ 37 millones, reportando una reducción de 17.1% con relación al mismo lapso del año pasado. Dicen que la minería es cíclica pero a veces, con un impulso inteligente de quienes deciden en las esferas gubernamentales, este ciclo puede ser mejor utilizado o no. Erik Heimlich, analista principal del equipo de Análisis de Metales Base en CRU, está convencido que las energías renovables no convencionales y los autos eléctricos impulsarán demanda de cobre en esta década. En lo que respecta al precio, Erik Heimlich estimó que la volatilidad del precio del cobre continuará. “Esperemos que llegue a un máximo en el 2021 y baje un poco en los próximos años. Asimismo, habrá un ingreso de nuevas minas y habrá pequeños excedentes que se calculan serán de menos de 200,000 toneladas por año en un mercado de 25 millones de toneladas”, expuso. En el mundo de los negocios, los inversionistas solo apuntan a lo más rentable, y si perciben que sus millones estarán mejor protegidos y serán más provechoso en una industria frente a otra, pues elegirán la que les garantice más estabilidad, y la minería, acaso por ello, pierde atractivo frente a las tecnológicas, a las que no les cierran carreteras ni las tratan de “saqueadoras”. Según Heimlich, los bancos están evaluando cada vez más los riesgos sociales y ambientales; y que las calificaciones para las mineras son menores que para otros sectores. “El financiamiento dependerá de la correcta medición de los riesgos sociales y ambientales”, opinó. Con todo, un aspecto esencial del prometedor futuro del cobre, por ejemplo, es el crecimiento poblacional, que implica migración y urbanización global. Michael Doggett, consultor principal en Michael Doggett & Associates, sostuvo que mientras el crecimiento de la población en el período 2001-2020 fue 1.19% anual en promedio, la producción de cobre en el mismo lapso aumentó a una tasa de 2.14%. Ese escenario continuará en el 2020-2040, con un crecimiento de la población de 0.82% anual promedio frente al 1.48% en el caso de la producción de cobre. Todos estos factores juegan a favor o en contra de un país y, por supuesto, los inversionistas suelen evitar las industrias riesgosas y la exploración es riesgo per se. Para entender lo incierto de esta industria, Enrique Garay lo explica de este modo: “Para encontrar un yacimiento tienes que haber revisado por lo menos 1,000 prospectos, a esto tienes que sumarle un riesgos intrínsecos: existe el riesgo financiero y el riesgo político por si deciden expropiártelo y te cambian las reglas de juego, los impuestos, las constituciones, hablamos de un proyecto de largo plazo; tomar la primera muestra, definir el recurso y luego la ingeniería. En todos estos tres pasos, por lo menos te has demorado entre diez y quince años. De allí la importancia para este tipo de inversiones de estabilidad y predictibilidad. En síntesis, para descubrir un yacimiento económico necesitas investigar 1,000 prospectos, para que luego de quince años de hallado el depósito se materialice todo el esfuerzo en una mina”. ¿Seguirá el Perú descubriendo su potencial minero?

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