Publication:

Energiminas - 2021-05-18

Data:

MINERÍA CON PROPÓSITO A TRAVÉS DE LA CREACIÓN DE VALOR COMPARTIDO

Columnista

Miguel Incháustegui EX VICEMINISTRO DE MINAS Y ACTUAL DIRECTOR DE CAÑARIACO COPPER PERÚ

ANTES DEL INICIO DE LA PANDEMIA, EN EL MUNDO YA SE ESTABA REFLEXIONANDO ACERCA DE QUE LAS EMPRESAS TENÍAN QUE REEVALUAR SU PROPÓSITO. ESCRIBE MIGUEL INCHÁUSTEGUI, EXMINISTRO DE ENERGÍA Y MINAS. Antes del inicio de la pandemia, en el mundo ya se estaba reflexionando acerca de que las empresas tenían que reevaluar su propósito y definirlo en una forma que inspire e impulse a sus trabajadores y accionistas a realizar un objetivo mayor que no solo sea la obtención de ganancias para sus accionistas, sino que este incluya el desarrollo de su entorno, entendiendo que el mundo estaba cambiando y que las empresas debían reenfocarse en colaborar con el desarrollo de sus pueblos cercanos. Después de un año de padecer la peor pandemia, la que está generando una crisis sanitaria y económica sin precedentes en el mundo y en el Perú, lo que corresponde al sector minero, en mi opinión, es no solo redefinir su propósito, sino liderar el desarrollo económico y sostenible de los distritos, provincias y regiones en donde se encuentren ubicadas sus operaciones y proyectos mineros. Larry Fink, CEO de uno de los fondos de inversión más grande que existe en el mundo, BlackRock, desde el 2019, está recomendando a las empresas en donde dicho fondo tiene sus inversiones, que redefinan su propósito y que este incluya el desarrollo de su entorno y, lo que considero más innovador, sugieren que las empresas no sigan sentadas en el balcón viendo cómo las autoridades no mejoran la calidad de vida de las poblaciones cercanas a las operaciones de las empresas, sino que les recomienda liderar el cambio, liderar la ejecución del propósito e impulsar a que los principales actores realicen lo que les corresponden. Este pedido, que es innovador, pasa por una redefinición del propósito para que deje de ser un bonito slogan y se convierta en una meta, en un sueño que sea medible cada año y parte de los objetivos anuales de cada CEO y áreas de la empresa. Adicionalmente, debido a la situación actual que está produciendo la pandemia delCOVID-19 con relación al cambio climático, el propósito tiene que también enfocarse en lograr que el negocio sea intrínsecamente sostenible. Frente a esta situación, la gran pregunta es el cómo, cómo las empresas pueden desarrollar ese propósito, ese sueño de ver a las poblaciones cercanas cerrando sus brechas y siendo más sostenibles, sin que ello signifique un cambio en el objeto central de las compañías. La respuesta, la herramienta que considero muy pertinente en este momento, es enfocarse en desarrollar estrategias de “valor compartido”. Desarrollar el valor compartido no es una nueva estrategia de responsabilidad social, es modificar la estrategia del negocio y empezar a ver las necesidades, las brechas que existen y que por lo general originan conflictos sociales, y admitirlos no como conflictos sino como una una oportunidad de negocio. No solamente porque atendiendo esas necesidades reduces los conflictos y construyes confianza, sino porque también generas desarrollo, desarrollo sostenible. Existen muchos ejemplos de valor compartido en casi todas las industrias, pero en el Perú considero que existe mucho potencial para desarrollar estas iniciativas que en este momento no solo podrían ayudar a mejorar la relación entre los principales actores relacionados con el sector minero sino que también ayudaría a generar que este importante sector sea la palanca de desarrollo y genere sostenibilidad. Un ejemplo de valor compartido en el sector minero es el apoyo que algunas compañías extractivas brindan a los pobladores que viven cerca al proyecto minero para que ellos puedan constituir empresas y le brinden servicios a la mina. Ahí están las empresas de los miembros de las comunidades que alquilan equipos necesarios para el desarrollo de la mina y cuando eso se produce, lo que se está realizando es una transformación de un posible conflicto (falta de oportunidades, falta de trabajo) en un generador de valor para la empresa (servicio que necesita), para la población (genera ingresos para los propietarios de las empresas locales y trabajo para la población cercana) y para el Estado (pago de impuestos, creación de nuevas empresas y desarrollo de proyectos mineros). En esta coyuntura actual, en la que estamos en medio de un proceso electoral en donde algunos candidatos han expresado su voluntad de crear nuevos impuestos para las empresas mine ras, considero que es una oportunidad para pensar fuera de la caja y, siendo innovador, proponer una iniciativa de valor compartido en este tema. El problema no es que falte recaudar más, de acuerdo a la información que se ha publicado en los últimos días, en las regiones de Áncash, Apurímac, Arequipa, Cajamarca, Cusco, Junín, Moquegua y Tacna, que son las regiones en donde se encuentran las principales minas en el Perú, el saldo del canon (50% del impuesto a la renta que pagan las empresas mineras y que se transfiere a las regiones y municipios) y de las regalías mineras de los últimos seis años es de S/5,046 millones, y de acuerdo a información de la Contraloría de la República del Perú, al 2021, en las mismas regiones, existen 294 obras de infraestructura paralizadas que ascienden a la suma de S 4,831 millones. Es decir, existen más de S/9,000 millones en dichas regiones que podrían enfocarse en reducir las brechas que existen y de esa forma generar el desarrollo productivo y sostenible que se necesita, y con ello, realmente el sector minero se convertiría en la palanca del desarrollo. En este tema, la iniciativa de valor compartido podría ser que las empresas mineras ofrezcan constituir un equipo técnico para cada región que elabore conjuntamente con las autoridades locales un plan de desarrollo territorial, como lo sugiere una de las iniciativas de la Visión de la Minería al 2030 y la Comisión para el Desarrollo Minero Sostenible. Esta iniciativa de valor compartido tendría que ser propuesta y liderada por el sector público, sin embargo, si esperamos eso, es probable que la iniciativa recién se inicie en un tiempo largo o nunca se implemente. Por ello, la propuesta sería que las empresas mineras encabecen esta iniciativa, que sea parte del propósito de cada una de las empresas mineras y como lo sugiere el CEO de BlackRock, las empresas no solo asuman el costo del equipo técnico, sino que lo gestionen y cada año evalúen el avance de dicha iniciativa. Estas iniciativas (apoyo a los empresarios locales y apoyo a la utilización correcta de los ingresos recibidos por los impuestos que genera la actividad minera) son un claro ejemplo que podría implementarse si las empresas mineras reflexionan en torno a su propósito y lo redefinen. De esa forma, no solo podrían mejorar su aceptación social sino que lograrían ser una empresa sostenible. Sabiendo que no existe un momento ideal para reflexionar en torno a estas iniciativas, exhorto a que estas ideas sean analizadas dentro del espacio multiactor del Centro de Convergencia y Buenas Prácticas Minero Energéticas (Rimay). Debido a que dicho Centro está teniendo avances importante en el logro de consensos en torno al sector minero, tales como la construcción de una Visión de la Minería al 2030 (febrero 2019), los espacios regionales en Moquegua y Cajamarca, las iniciativas de una Hoja de Ruta Tecnológica para los proveedores mineros y un grupo técnico en torno a los recursos hídricos, por todos esos importantes antecedentes, considero que dicho espacio es el ambiente ideal para revisar estas iniciativas y cualquier otra que pudiera proponerse para lograr, entre todos los actores, ver a la minería con un propósito que logre convertir a dicha actividad en el aliado del desarrollo de su entorno a través de la creación de iniciativas de valor compartido, y con ello logre una actividad sostenible.

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