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Constructivo - 2021-04-28

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OBRA

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Della Paolera tiene 30 pisos, 125 metros de altura y 35.800 m² de superficie rentable, sobre un total de 55.466 m². Esta edificación se convierte en una de las más modernas e importantes en Buenos Aires. Della Paolera es un edificio de oficinas ubicado en Catalinas, una de las zonas corporativas premium de Argentina. Este edificio, de aproximadamente 35.000 m2, cuenta con 318 cocheras, vestuarios, servicios y amenities, que lo convierten en un icono de la ciudad. También posee la Certificación LEED, que valida las mejores prácticas medio ambientales para transformar los estándares de operación en el edificio, inaugurado en el último trimestre del 2020. Della Paolera es un edificio con una matriz de terreno cuya volumetría y potencialidad de metros cuadrados coinciden con la forma: el lote triangular orienta su lado mayor al rio. El proyecto resulta de la extrusión de esta forma. Se genera un edificio de planta triangular, con el núcleo ubicado hacia el ángulo recto, liberando plantas de oficinas que obtienen 70 metros de frente de cara al Rio de la Plata. DESCRIPCIÓN Este edificio de 125 metros de altura, 70 metros de frente de cara al río y una envolvente mayormente acristalada, tiene una matriz de terreno cuya volumetría y potencialidad de metros cuadrados coincide con la forma. El terreno traía aparejada la forma triangular. Inicialmente los proyectistas debatieron que, a ser un edificio de núcleo central para oficinas que pudiesen estar fracturadas en tamaños menores o si iba a ser como finalmente fue, un edificio con núcleo de espalda y con una planta libre que mirara frontalmente al río. En ambos vértices agudos se resuelve el encuentro curvando las esquinas y dando continuidad a la fachada, esta decisión asemeja el edificio a un ala de avión con cantos aerodinámicos. Por su forma angosta en las puntas, la torre se vuelve transparente, permitiendo ver de lado a lado cuando la luz solar se encuentra baja. El basamento, que sigue los lineamientos de Catalinas Norte, se resuelve en piedra con vegetación incorporada y equipamiento público. La marquesina de acceso es una pieza miesiana de perfilería industrial que hace de corte ante la bajada de la piel de la torre hasta el cero. El Hall de acceso, de triple altura, brinda una escala extraordinaria al visitante. Espacialidad que se remata con una doble altura hacia abajo en la proa sur del edificio, con una escalera helicoidal como figura escultórica en El Hall de acceso, de triple altura, brinda una escala extraordinaria al visitante. la cuádruple altura. La torre se levantó en el último lote vacante de Catalinas Norte, dando por finalizada la construcción de esta pieza urbana comenzada en los años setenta. El planteo final fue una fusión del proyecto del núcleo exento y la fachada del otro, que ubicaba el núcleo en el centro. Los especialistas a cargo eligieron potenciar las circulaciones con luz natural, con la idea de que fuera un núcleo que diera apertura estética, habitabilidad, luminosidad. La interacción entre arquitectos y especialistas en la obra por comenzar el proyecto impulsaron varias propuestas pero faltaba la forma definitiva. Los profesionales consideraron que hubo un mito con respecto a que un vidrio curvo es mucho más caro pero facetado no tiene la misma fuerza. Entonces se previó realizar una inversión especial y proyectar la forma de edificio avión, con cantos aerodinámicos. Esa decisión sumó, además, otra diferencia al edificio que no tiene ningún otro de Catalinas, y es que tiene transparencias, porque al ser las puntas tan puntiagudas se puede ver de lado a lado. Respecto del material preponderante en la fachada. Se consideró que las cajas de vidrio, las envolventes, no sean tan herméticas, de alguna manera este vidrio tiene una ecuación de reflectividad y de transmisión de luz que hace que el edificio por momentos sea espejado y en otros momentos sea translúcido. Además, el proyecto terminó con la incorporación de una chapa perforada iluminada por detrás que recorre toda la altura en el vértice que da a la Plaza San Martín. La intención de esta pieza de diseño es destacar la obra vista desde la avenida Leandro N. Alem, un quiebre en la materialidad que con la diferencia suma a una totalidad coherente. Este edificio es que recupera el valor de las formas puras, puede haber variaciones en la planta baja, en el remate y tener múltiple altura; pero no deja de ser un edificio de líneas y volúmenes muy puros. La asimetría se hace evidente en el hall, de triple altura, cerca del 10% del total que tiene el edificio. Un vacío hacia el primer subsuelo organiza el espacio comercial, que alcanza una cuádruple altura. En los pisos superiores hay también una serie de dobles alturas que generan pisos altos de mayor calidad espacial. Además, la curva tiene su efecto del lado exterior, desde el interior genera una situación de continuidad del espacio que acompaña a esa planta profunda, de 16 metros. Esto hace que tenga mucha luminosidad a partir de la forma trapezoidal de la planta de alfombra. Como particularidad, todas las esquinas de la estructura de esta torre presentan vidrios curvos, lo que es inédito en el país y le da un perfil notable, destacaron desde la compañía. Además, está construido con materiales y tecnología de última generación, muchos de ellos usados por primera vez en la Argentina. En cuanto a su diseño, acerca a la luz y al sol a todos quienes lo ocupen y trabajen en él. Exhibe una piel de vidrio (curtain wall) de más de 70 metros de frente con vistas extraordinarias al río y a la ciudad. La diferencia entre un edificio de núcleo exento y otro de núcleo central es la profundidad de planta. En esta torre, los ángulos garantizan un nivel de luz natural muy alto. Esta es, entre otras, una virtud que hace a la calidad del metro cuadrado, fundamental en un edificio destinado a renta. Por otro lado, la normativa decía que podía construirse 38,000 m2 por arriba del nivel cero, entonces se buscó por metros rentables en esa superficie a través de un núcleo que respondiera a las necesidades reglamentarias, técnicas, legales. Se buscaba un edificio de eficiencia de planta útil. La calidad está en que son metros con vista al río en plantas amplias, porque lo que le pasa a muchos edificios con el núcleo en el centro es que les queda un ancho útil de nueve metros alrededor y en ese espacio no es fácil armar oficinas flexibles e integradas. Este tiene 70 metros en la hipotenusa del triángulo, 1.000 metros de planta libre, por eso supera por mucho a sus competidores cercanos”. Sobre el edificio en general, se destaca que detrás hay una flexibilidad de la imagen, que es potente y neutra en la volumetría porque no tiene algún aditivo que lo hace específicamente de una marca. Es decir que la imagen tiene la flexibilidad necesaria para poder hacer reconocible a la torre, pero a la vez que no se la vincule a tal o cual empresa”. EFICIENTEMENTE SOSTENIBLE Desde el inicio se pensó al proyecto para cumplir con la normativa LEED, y certificar Gold en la categoría Core and Shell. Para esto, se realizó un estudio de los caudales de ventilación y filtrado para favorecer la calidad del aire de los ocupantes, se hizo una auditoría en obra y medición de los principales sistemas energéticos a partir de los cuales se trazaron estrategias de ahorro y conservación de la energía. Además, se utilizó material con contenido reciclado y se reaprovechó al menos 75% de elementos reciclables durante la construcción, mediante el reuso, reciclaje o donación. Se implementó, también, un sistema para emplear el agua de lluvia en el riego y se proveerá de bicicleteros y duchas para los ocupantes, entre otras medidas implementadas. Como tiene el núcleo en la espalda podría ser como el de la UIA se diferencia por la chapa y por la tecnología del vidrio curvo. Eso sí ambos diseños coinciden en la búsqueda de la síntesis.

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