Publication:

arq - 2017-03-30

Data:

DÚO ILUMINADO

Diseñadoras

POR ALEJANDRA TRAVI

LA COMPLICIDAD entre Stephanie Amorós y Narda Díaz es evidente. Puede verse en sus carcajadas compartidas y su manera de hablar, como si una supiera lo que la otra va a decir. Ahora están sentadas en una cafetería de Miraflores para contarnos su historia y cómo su amistad se ha consolidado completamente a partir de la creación de ArqLab, un estudio de arquitectura y diseño en crecimiento. Stephanie y Narda son amigas desde hace seis años, cuando se conocieron en las aulas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Desde los trabajos universitarios, entre ellas siempre hubo química laboral. Un día, mientras Narda preparaba su tesis, un familiar le pidió realizar el diseño arquitectónico de su casa de campo en Chincha. Ella no dudó en llamar a su mejor amiga y pedirle que también forme parte del proyecto. “Fue el primer trabajo que hicimos juntas. Todo salió súper bien y el cliente quedó satisfecho. Logramos crear un ambiente confortable, con materiales del lugar. Utilizamos caña, piedra y ladrillo caravista. A finales de este año se iniciará la construcción”, cuenta una orgullosa Narda. Convinieron en seguir trabajando juntas. En ese momento, el contexto que vivía el país era difícil. En unos meses se llevarían a cabo las elecciones presidenciales del 2016. Los peruanos estaban a la expectativa y preferían no adquirir propiedades ni invertir en remodelaciones. “A muchos de nuestros amigos que trabajaban en oficinas de arquitectura les recortaron el horario, el sueldo o simplemente los despidieron. No sabíamos qué pasaría con nosotras y eso nos asustaba. Recién nos estábamos haciendo conocidas”, recuerda Stephanie. Pero los proyectos siguieron llegando. Fue en plena remodelación de la terraza y cocina de un departamento en San Borja que se plantearon crear un estudio de diseño y arquitectura. Con tan solo 23 años, estas mejores amigas formaron ArqLab. SELLO ARQLAB Para Stephanie y Narda, la iluminación es una herramienta valiosa en el diseño. En cada trabajo procuran arriesgarse y jugar con ella. Es el caso del proyecto Hadid, un departamento ubicado en San Borja. Ahí, las arquitectas decidieron colocar una pared de luces diagonales que se reflejan en el piso y los muros provocando el efecto de una luz infinita. En el restaurante Wallqa, en Asia, usaron lámparas que caen a doble altura. Y en una terraza que remodelaron, también en San Borja, agregaron luz en una pared de pallets reciclados para alumbrar la vegetación. Ellas diseñan las luces y mandan a hacerlas. Otras veces compran lámparas y las modifican para lograr la idea que tienen en mente. “Si queremos que sea un diseño prolijo, hay que ser minuciosas. Con las luces es así. Deben estar a la altura o dirección perfecta de acuerdo al ambiente que estamos buscando concebir”, relata Amorós. Tener una buena relación con sus clientes es una política dentro de la joven empresa. Ambas consideran que para que un proyecto sea satisfactorio debe existir una buena comunicación. “Una ventaja de ser jóvenes y llevarnos bien con la tecnología es que siempre estamos conectadas. Cuando el cliente no puede ir a una reunión o a revisar el avance de la obra, nosotras le enviamos fotos al grupo de whatsapp que creamos con ellos, hacemos videollamadas y respondemos sus dudas a toda hora”, dice Stephanie mientras bebe un jugo junto a Narda. Ambas mencionan que le hacen un seguimiento al proyecto terminado para ver cómo lo mantienen. Para la dupla de ArqLab, que cursa una maestría online en Gestión de Proyectos, el cliente es parte del equipo. “A veces, ha llegado con una imagen y nos ha dicho que quiere exactamente lo mismo. En muchas ocasiones no es posible por el espacio o la ubicación. Lo que hacemos es “aterrizar” el concepto. Le preguntamos por qué le gusta ese diseño. Si es el color, el material o la distribución tomamos en cuenta su idea y le damos un giro”, explica Narda. Actualmente, las arquitectas de 24 años están trabajando en la remodelación de los baños y el área de atención al alumno del instituto Le Cordon Bleu Perú. Además, se encuentran en plena etapa de diseño de una casa de playa en la Joya. Lima tiene ArqLab para rato.

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