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arq - 2017-03-30

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POR ALEJANDRA TRAVI

El arte de reutilizar RICARDO Geldres está trabajando en su laptop, en una oficina rodeada de anaqueles con antiguas creaciones suyas. Se pueden ver algunos robots de cartón empolvados, muñecos hechos de caucho y vasijas de cerámica con papeles dentro. En el ambiente destaca una pintura de tonos violeta, que su esposa y socia, Kareen Nishimura, pintó hace algunos años. Ella está a unos metros, en el taller, revisando detenidamente el caucho que compraron hace unos días. Toma grandes láminas y busca algún desperfecto. “A veces los camioneros le ponen parches a sus llantas y tenemos que sacarlos. Aquí hay uno”, dice, mostrándolo con el dedo. Kareen se encuentra en el proceso de creación de una nueva línea de carteras hechas con caucho. Hace siete años lanzó una campaña de bolsos que seguían el diseño de las ojotas peruanas. El producto fue premiado en el Concurso de Artesanía organizado por PROMPERÚ. Todos los días, a las 6 de la mañana, Ricardo y Kareen salen de su casa, en San Borja, para llegar temprano a su pequeña fábrica artesanal, ubicada en Los Olivos. Este espacio, que ha visto el proceso de creación de muchos de sus productos bajo la marca Rika, se ha convertido en su segundo hogar. Allí atienden pedidos de clientes, hacen bocetos de nuevos productos, pruebas de materiales y piezas únicas que luego comercializan a través de su página web (rika.pe) y en su tienda ubicada en Callao Monumental. LA HISTORIA DE RIKA Ricardo y Kareen se conocieron en los pasillos de la Facultad de Arte de la Universidad Católica. Ricardo estudiaba Diseño Industrial y Kareen, Pintura. Ambos tenían el sueño de abrir una tienda en la que se ofrezcan sus creaciones. Junto a unos cuantos amigos diseñadores formaron un movimiento llamado Recurseo. “Diseñábamos y producíamos. Incluso alquilamos una tienda en Miraflores pero tuvimos que cerrar porque no vendíamos nada y se supone que ya debíamos comenzar a trabajar en serio. Fue como un hobbie obb e para pa a los os demás”, de ás , d dice ce Kareen a ee con co una u a sonrisa. so sa Pero para la joven pareja era más que un pasatiempo. satiempo. Ricardo y Kareen, ya casados, siguieron on creando cada uno por su lado. Ambos defendían la idea del uso de materiales que normalmente ente son desechados por los ciudadanos, pero que pueden ser reutilizados. Ella diseñaba en un n pequeño taller en Miraflores. Él había conseguido uno más grande en Los Olivos. “Decidimos juntarnos. untarnos. Kareen trajo sus materiales e ideas a mi taller. Fuimos retroalimentándonos roalimentándonos con las miradas del otro. Así nació Rika hace 11 años”, cuenta Ricardo, quien también es profesor de diseño ño industrial en la PUCP. Entrar al mercado del diseño les costó ó muchísimo. “La gente veía nuestros productos y decía “qué creativos, todo con material reciclado”. ado”. Veían el precio y se iban. Como la gente pensansaba que trabajábamos con basura, suponían que no debía costar nada. Pero a nosotros nos cuesta comprar el caucho y el cartón. Y son horas de trabajo para moldearlos y confeccionar objetos que ue se puedan usar en la vida cotidiana”, manifiesta el esposo so de Kareen. ELEMENTOS DE RIKA Rika no utiliza materiales reciclados. r “Nosotros recuperamos los elementos. Esto es conocido en el mundo como upcycling. Lo que ocu ocurre es que al reciclar también se degrada el material. Por ej ejemplo, la calidad de un plástico reciclado es menor que la q que tenía en un inicio. En Rika reutilizamos el caucho, el cartó cartón, la madera y otros materiales, dándoles un valor agrega agregado”, aclara Geldres, quien afirma, además, que recuperar materiales m contribuye a reducir la generación de desechos. El proceso de creación que se sigue s en Rika comienza en el departamento de diseño que qu Kareen dirige. Ahí se hacen los planos y las pruebas. Lue Luego de elaborado el producto se realizan observaciones y se c confecciona otro hasta llegar a lo que se busca. “Por ejemplo, el caucho c es muy difícil de manejar manejar, pero nos gusta por su durabilidad durabilidad. Dura más q que el cuero. Es difícil moldearlo y coserlo y siempre estamos buscando agregarle más color porque es completamente negro”, señala Nishimura. El tiempo de producción desde el inicio hasta su versión final varía de acuerdo al tamaño y las dificultades que aparezcan en el proceso. Cuando ya se tiene un boceto decidido, producir la pieza puede llevar hasta un par de semanas. Entre los objetos que venden están las carteras, billeteras, llaveros y peluches de caucho; asientos, adornos y portalápices de cartón; asientos, mesas y centros de mesa de totora; y muebles y piezas de madera recuperada. Recientemente, Kareen se ha embarcado en un proyecto en colaboración con un grupo de artesanas en Lamas, Tarapoto. Se trata de vasijas de cerámica y caucho, que pueden usarse como centros de mesa. Esta línea ha sido seleccionada por la Bienal Internacional de Diseño para exhibirse en España. “Las conocí en un viaje en el que acompañé a Ricardo. Al regresar, desarrollamos las técnicas. Después Ricardo y yo quisimos incorporar mediante una costura los restos de caucho que teníamos en el taller. Le agregamos también un asa”, relata Kareen, mientras muestra las vasijas terminadas.

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